En 1984, era investido como presidente de la República, Jaime Lusinchi, candidato del partido Acción Democrática, electo el 4 de diciembre 1983.
El día de la toma de posesión anunció su intención de cumplir con la promesa electoral de ejercer una política de austeridad y de ser el presidente que siempre hablaba con la verdad.
Sus promesas electorales se vieron desmentidas por los hechos, caracterizando su gobierno por una creciente inestabilidad social, al gobernar aplicando al ya rentista y autoritario modelo puntofijista, el inicio de una política neoliberal, que sometió a la economía venezolana a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo, lo que se tradujo en la agudización de la crisis económica y corrupción galopante. Tampoco olvidemos que en su mandato ocurrieron las masacres de Yumare, el 8 de mayo de 1986 y la de El Amparo, el 29 de octubre de 1988.