Los Gobiernos de doce países que integran la Unión Europea (UE), llamaron a reactivar el intercambio comercial a través de las compras, para impulsar el crecimiento económico en medio de una profunda crisis que ha devastado a varias de las principales economías europeas.
Los premiers de Gran Bretaña, David Cameron, y de Italia, Mario Monti, enviaron una carta a responsables de los organismos dependientes del bloque común para hacer de su conocimiento que la crisis no terminará a menos que sus economías dejen de ahorrar.
La misiva, que fue recibida por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el jefe de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, expone que el declive económico europeo "no terminará hasta que los países de la Unión dejen de apretarse el cinturón".
Otros Gobiernos como Irlanda, Países Bajos, España, Estonia, Letonia, Finlandia, Suecia, Polonia, República Checa y Eslovaquia, también firmaron el mensaje.
Los representantes consideran por otro lado que si no se comienza a "blindar" a las entidades bancarias, correrían el riesgo de colapsar bajo la intensa presión de las deudas.
Además, los Presidentes y Jefes de Estado de esas doce naciones exigen discutir un nuevo plan de incentivos en la próxima cumbre de la UE a realizar en su sede de Bruselas, los días 1 y 2 de marzo.
"Nos reuniremos en Bruselas en un momento peligroso para las economías europeas: se ha detenido el crecimiento, el desempleo aumenta y los ciudadanos y las empresas se ven obligados a trabajar en las condiciones más duras de los últimos años", consignan.
La carta entregada este miércoles, insta a impulsar relaciones comerciales con mercados clave como Rusia, China, Suramérica y Estados Unidos.
Portugal pide revisión de plan de ajuste
Lisboa considera muy duras las medidas de ajuste implementadas en su país por lo que exigió que sean revisadas.
Portugal recibió un paquete de ayudas económicas el 16 de mayo de 2011 por 78 mil millones de euros (52 mil millones aportados por la UE y los otros 26 mil por el Fondo Monetario Internacional) durante tres años.
El Gobierno portugués aprobó un severo programa de ahorro, que incluye la privatización de empresas y servicios públicos, la congelación de salarios y pensiones o la subida de impuestos, entre otras medidas con el objetivo de reducir el déficit hasta el 3 por ciento antes de 2014.
Portugal quiere minimizar el impacto de las reformas en curso, ya que estas no ayudan a su economía a salir de la crisis y solo la hunden más en la recesión.
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