Después de tantas controversias, las cuales fueron públicas, sobre la fecha y la tarjeta única o unitaria, los partidos de oposición reunidos en la MUD van hoy a elecciones para escoger su candidato presidencial, y a las gobernaciones y alcaldías donde no fue posible el consenso.
Por despejar resta estimar cuál será la participación en esa votación y sobre la cual se dan cifras que van de 900.000 a 2.500.000.
Escogen al contendor de Hugo Chávez para las elecciones de Octubre. Si nos guiamos por las encuestas, Capriles Radonski será el ganador. Todas, con ventajas oscilantes, lo ponen a la vanguardia. Si las opiniones de la gente recogidas en esas mediciones se conservan hasta hoy, es seguro su triunfo.
¿Qué puede hacerlas cambiar? Pudiera suceder que la capacidad de movilizar electores que conservan AD y, en mucho menor grado, Copei, con sus desgastadas maquinarias electorales, y UNT, pudiera compensar esa ventaja de las encuestas y ofrecer un resultado distinto. Esto es apenas una posibilidad. Me extraña que Pablo Pérez declarara hace tres días que pudiera haber sorpresa. De lo que se deduce que él mismo no parece confiado en su victoria.
Los otros tres, cuyas campañas han sido duras, no atraerán votos de los indefinidos, sus votos son de los recalcitrantes opositores. En fin, cualquiera sea la participación y los resultados de la votación es una nueva demostración de la existencia de libertades y de las formas democráticas.
Pudieron hacer sus campañas sin ninguna interferencia gubernamental, y con el apoyo de la mayoría de los medios. Por supuesto, esta imagen de la democracia en Venezuela no es la que transmiten al exterior ni reconoce la oposición.
El éxito de la fase que termina hoy está en manos del CNE, el organismo electoral del cual siempre ha dudado la oposición (nunca, cuando le ha reconocido victorias a decenas de gobernadores y centenares de alcaldes), pero que ahora creyó en su estructura nacional, experiencia, técnicos, tecnología, etc, que les garantizaba un proceso transparente, rápido y seguro, y cuyos resultados serán reconocidos. Tales son el trabajo y la participación del CNE, que no exagera quien dice que aún sin la comisión electoral de la MUD habría elecciones, pero sin el CNE era imposible realizarlas.
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